
Centros de datos de IA en Perú operan sin regulación ambiental
El boom de la inteligencia artificial en el Perú tiene una cara oculta: los centros de datos que alimentan esa infraestructura operan sin ninguna regulación sectorial, sin parámetros públicos sobre consumo de agua ni de energía, y sin que el Estado tenga siquiera un registro claro de quiénes son sus operadores. Así lo revela el capítulo peruano del proyecto internacional Dirty Data, elaborado por el Environmental Reporting Collective (ERC) y difundido por el portal LaEncerrona.pe.
Un sector que crece sin marco legal
El informe pone el dedo en la llaga: a la fecha no existe un registro diferenciado de empresas dedicadas exclusivamente a centros de datos en el país. Según la Sunat, estas compañías están agrupadas dentro del rubro genérico de «procesamiento de datos, hospedaje y actividades conexas», donde figuran más de 330 compañías y más de 3100 personas naturales inscritas, sin clasificación que permita identificar con precisión a los operadores reales de esta infraestructura.
A escala regional, la oficina latinoamericana del PNUD estima que América Latina y el Caribe concentra el 4.8% de la infraestructura mundial de centros de datos. Solo el 0.4% de esa cifra corresponde a instalaciones de gran escala, las más demandantes en energía y recursos hídricos, y precisamente las que más urgen de supervisión técnica y ambiental.
Mercado millonario, control inexistente
Analistas de Research and Markets proyectan que el mercado peruano de centros de datos saltaría de 130,000 millones de dólares en 2023 a más de 310,000 millones en 2029, con una tasa de crecimiento anual cercana al 15%. La paradoja es evidente: a mayor expansión económica prevista, menor parece ser el interés del Estado por establecer reglas claras.
El reportaje revisó los portales institucionales de empresas que ya operan en el Perú, como GTD Perú e Internexa Perú S.A. (de matriz colombiana). En ambos casos, el hallazgo fue el mismo: ningún dato público sobre cuánta agua o energía consumen sus instalaciones, que funcionan de manera continua, las 24 horas del día. Si bien las firmas declaran contar con certificaciones ISO, dichas acreditaciones no incluyen evaluaciones de impacto ambiental.
El Estado tampoco sabe qué está pasando
Consultadas por La Encerrona, varias entidades públicas reconocieron no tener información ni planes al respecto. El Ministerio del Ambiente (Minam) indicó que no dispone de datos sobre un eventual Plan Nacional de Data Centers. La Secretaría de Gobierno y Transformación Digital de la PCM respondió en la misma línea. Esto mientras instalaciones como las de Lurín —zona donde se concentra buena parte de esta infraestructura en Lima— consumen agua de manera permanente sin que ninguna entidad lleve registro de ello.
El crecimiento del sector ocurre además con el respaldo de un gremio privado formado a mediados de 2025, cuyo objetivo es tender puentes entre el Gobierno y las empresas del rubro. Todo apunta a que la industria avanza a un ritmo que la regulación peruana simplemente no puede seguir.
Fuente: LP Derecho / La Encerrona
