
Intel: hasta 30% de rendimiento gaming se pierde por falta de optimización de software, no por el hardware
El rendimiento gaming de los procesadores Intel ha sido objeto de crítica durante meses, especialmente frente a los chips Ryzen X3D de AMD. Pero según Robert Hallock, vicepresidente y gerente general de Intel, el problema no está en el silicio — está en el código.
Los E-Cores no son el problema, dice Intel
En una entrevista con el portal alemán PC Games Hardware, Hallock salió al paso de una de las críticas más repetidas contra la arquitectura híbrida de Intel: que los núcleos eficientes (Efficient Cores o E-Cores) penalizan el rendimiento en juegos. Según él, los datos no respaldan esa teoría.
“Hubo revisores que observaban mayor rendimiento con todos los E-Cores desactivados. Son virtualmente idénticos en rendimiento… la diferencia es de alrededor del 1%.”
Hallock reconoció que los E-Cores no operan exactamente igual que los núcleos de rendimiento (Performance Cores), pero insistió en que esa diferencia no explica los resultados inferiores en gaming. El fenómeno es bien conocido en la industria: muchos juegos y motores asumen que todos los núcleos del CPU se comportan de manera uniforme, lo que puede generar errores de planificación, desequilibrios entre hilos y tiempos de frame inconsistentes.
El 30% de rendimiento que nadie está aprovechando
La parte más llamativa de la entrevista llegó cuando Hallock apuntó directamente a los desarrolladores y al ecosistema de software. El ejecutivo fue enfático al señalar que los entusiastas del PC están subestimando seriamente el impacto de la optimización en el rendimiento final.
“Creo firmemente — y esto puede meterme en problemas — que el mercado general de gaming en PC, y especialmente los entusiastas más hardcore, están subestimando significativamente la importancia del software en la experiencia PC.”
Según Hallock, entre un 10% y un 30% de rendimiento permanece “escondido” detrás de juegos que simplemente no están bien optimizados para el CPU. Si ese cuello de botella por software se resolviera, la brecha frente a chips como los Ryzen X3D podría reducirse considerablemente — o incluso revertirse, al menos en teoría.
El planteamiento tiene cierta base técnica: el comportamiento del planificador del sistema operativo, el motor del juego, los procesos en segundo plano y hasta el plan de energía activo influyen en cómo aprovecha los recursos un procesador híbrido como los Core Ultra 200. Habrá que ver si los estudios y herramientas de desarrollo le dan la razón a Intel con el tiempo, o si la arquitectura sigue siendo el eslabón débil frente a la competencia.
Fuente: WCCFTech
