mayo 3, 2026
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MacBook Neo supera ventas y Apple busca más producción

El MacBook Neo se ha convertido en uno de esos productos que Apple no anticipó del todo: una máquina tan popular que sus propios proveedores no saben bien qué esperar. Según fuentes de la industria, la compañía negocia activamente con su cadena de suministro para determinar si amplía la producción del portátil de bajo costo, o simplemente deja que los componentes disponibles se agoten.

El dilema del chip «gratuito»

El núcleo del problema está en el procesador. El MacBook Neo corre sobre el chip A18 Pro, el mismo que equipó al iPhone 16 Pro, no el A19 Pro que usa la generación actual. Pero más importante aún: no se trata de nuevas unidades fabricadas para el Neo, sino de chips binned —es decir, unidades sobrantes del proceso de fabricación del iPhone que, al tener un núcleo GPU defectuoso, no llegaron al teléfono pero siguen siendo perfectamente funcionales en una laptop de cinco GPUs en vez de seis. Para Apple, esos chips eran básicamente descarte reconvertido en producto. La lógica era impecable: costo casi nulo, margen altísimo.

El plan original contemplaba fabricar entre 5 y 6 millones de unidades entre Quanta y Foxconn, con ensamble repartido en fábricas de Vietnam y China. Después de eso, nada más. El Neo era un capítulo acotado, no una línea permanente. Pero la demanda no leyó ese memorándum.

Pedir más chips no es gratis

El stock de chips binned tiene un límite natural: cuando se acaben los sobrantes del A18 Pro, no habrá más. Para fabricar nuevas unidades del procesador, Apple tendría que volver a TSMC y encargar wafers frescos en el nodo N3E de 3nm, que hoy está prácticamente sin capacidad disponible. Cualquier pedido adicional implicaría pagar una prima para saltarse la cola —lo que directamente destruiría el margen del Neo— o desviar parte de la asignación de wafers pensada para otros dispositivos, lo que tampoco sale gratis.

A eso se suman materiales como el aluminio, cuyos precios van en alza, y la memoria DRAM y NAND, donde Apple tiene cierto poder de negociación pero no ilimitado. Todo indica que un segundo ciclo de producción saldría bastante más caro que el primero.

Subir precio o recortar opciones

Si Apple decide seguir adelante, habrá que hacer ajustes. Una posibilidad que se baraja es eliminar el modelo de 256 GB a $599 y vender únicamente la versión de 512 GB a $699, reduciendo algo el impacto en márgenes sin tocar el precio directamente. Otra alternativa sería lanzar nuevos colores —se menciona el (Product) RED— y combinarlos con almacenamiento en iCloud gratuito por un año como incentivo, al estilo de lo que hizo Apple con Apple TV+ en su momento, subiendo el precio base en el proceso.

Lo que está claro es que dejar toda esa demanda sin atender también tiene un costo, aunque sea uno más difícil de contabilizar. Habrá que ver si Apple decide proteger el margen o aprovechar el impulso.

Fuente: Culpium